Hay lugares que no buscan agradar a todos.

Buscan ser reconocidos por quienes saben apreciar el carácter, la madurez y el silencio bien entendido.

Este apartamento es así: como el buen vino, profundo, sereno y con personalidad propia.

Con 330 m² en piso alto, este hogar se vive lejos del ruido y cerca de la ciudad… pero solo como espectadora.

El ascensor privado se abre directamente al balcón y marca desde el primer segundo una verdad irrenunciable: aquí la privacidad no se negocia.

Todo fluye con independencia, incluso el servicio, gracias a su segundo ascensor exclusivo.

Los pisos en mármol aportan una elegancia atemporal que no necesita explicaciones.

La distribución habla de espacios reales, no de promesas:
sala, comedor y estudio conviven con amplitud y equilibrio, mientras el family room se reserva como el corazón íntimo de la vida diaria.

La cocina cerrada es una declaración de principios para quienes valoran el orden, la funcionalidad y la separación clara de ambientes.

Las tres habitaciones, cada una con baño privado y walking closet, garantizan una privacidad absoluta, sin concesiones.

Baño social, alcoba y baño de servicio, depósito, dos garajes y climatización central en áreas sociales completan un confort que no presume, simplemente cumple.

El edificio —22 pisos, 22 apartamentos— con fachada en ladrillo, confirma su esencia: aquí vive una comunidad reducida, discreta y respetuosa.

Piscina, salón social, parque infantil y planta eléctrica de suplencia total están presentes como lo que realmente son: un respaldo silencioso.

Este no es un apartamento para cualquiera.

Es para quien entiende que el lujo verdadero no hace ruido.

Un lugar que no se elige por impulso. Se reconoce.

Comienza tu travesía para encontrar el lugar perfecto que se convierta en tu hogar!

VIVES como tú quieres.